Estimada comunidad:
Nos reunimos hoy para reflexionar sobre nuestra historia compartida y para tomar medidas hacia la reconciliación con las comunidades indígenas, a cuya tierra ahora llamamos hogar. Es un momento de verdad, sanación y unión como comunidad.
Comenzamos reconociendo que nos encontramos en el territorio tradicional del pueblo Similkameen. Honramos su profunda conexión con esta tierra, los ríos y las montañas que han sostenido su forma de vida durante incontables generaciones. Reconocemos las injusticias que han enfrentado a lo largo de los años, incluyendo la desposesión de sus tierras y el impacto de la colonización en su cultura y tradiciones.
El proceso de verdad y reconciliación es esencial para sanar las heridas del pasado y construir un futuro más inclusivo y equitativo. Reconocemos que la reconciliación es un camino complejo que requiere compromiso, comprensión y respeto. Nos comprometemos a:
- Reconocer la verdad: Nos comprometemos a aprender y comprender la historia del pueblo Similkameen, su cultura y las injusticias que han enfrentado. Nos educaremos sobre el legado de la colonización y sus impactos continuos.
- Escuchar y aprender: Escucharemos activamente las voces del pueblo Similkameen y sus experiencias. Buscaremos su orientación y sabiduría mientras trabajamos juntos hacia la reconciliación.
- Respeto y colaboración: Respetaremos los derechos, tradiciones y soberanía de todos los pueblos indígenas. Colaboraremos con ellos en iniciativas que promuevan la revitalización cultural, el desarrollo económico y el bienestar social dentro de su comunidad.
- Apoyo y sanación: Apoyaremos los recursos para abordar el trauma intergeneracional que ha resultado de las injusticias históricas. Se ofrecerán servicios de salud mental, educación y otras formas de apoyo en colaboración con la reconciliación.
La reconciliación no es un evento único, sino un compromiso continuo. Invitamos a todos los miembros de Princeton y las comunidades circundantes a unirse a nosotros en este viaje. Juntos, podemos construir una comunidad que reconozca y respete los derechos y contribuciones del pueblo Similkameen y de todas las comunidades indígenas.
Al reflexionar sobre nuestro pasado, miramos hacia el futuro con esperanza y determinación. Juntos, podemos crear una comunidad más justa, inclusiva y compasiva donde todas las voces sean escuchadas y todas las culturas sean celebradas.
Recorramos juntos este camino de reconciliación, reconociendo la tierra y la verdad, y forjando una comunidad más fuerte y unida para las futuras generaciones.
Con respeto y solidaridad,
Nag Bags